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¿Cómo saber si un mensaje es sarcástico?

En la mayoría de los casos no puedes saberlo solo por las palabras. Frases irónicas y literales presentadas como texto sin contexto se valoraron de forma idéntica. El cerebro procesa un emoji de guiño como una palabra irónica. Y nadie ha medido con qué frecuencia quienes añaden una etiqueta de sarcasmo estaban siendo sarcásticos de verdad.

Por Samet Durgun · Cofundador de Subtext · 12 min de lectura

“Genial, gracias por eso.” Llevas un rato mirándolo, y podría ser un agradecimiento sincero o justo lo contrario, y la diferencia importa. Cofundé Subtext, y los mensajes que admiten las dos lecturas son, con diferencia, la categoría más numerosa de lo que la gente nos envía.

La investigación al respecto es más contundente de lo que cabría esperar. Solo con las palabras, sin contexto y sin marcadores, en la mayoría de los casos no puedes saberlo, y el experimento que lo demuestra tiene treinta años. Lo que restablece la diferencia es el contexto, la historia compartida y un pequeño conjunto de marcadores que la gente usa con una consistencia sorprendente. Saber cuál de esos elementos tienes delante es la mayor parte de la respuesta.

El experimento que explica todo el problema

Bryant y Fox Tree tomaron enunciados de habla espontánea, algunos originalmente irónicos y otros no, y los presentaron solo como texto, sin audio y sin contexto1. Los lectores los valoraron como igual de irónicos. Añadir el audio o añadir el contexto restableció la distinción.

Ese es el mecanismo que subyace a todos los demás hallazgos de este artículo. El sarcasmo en el habla lleva consigo señales acústicas, sobre todo un tono medio más bajo, menos variación tonal y cambios en la calidad de la voz2. El texto las elimina. Lo que queda tiene que venir de otro sitio.

Conviene saber que los mismos autores defendieron más tarde que no existe un único tono de voz irónico específico, y que las señales acústicas varían entre idiomas3. Así que, incluso en el habla, la señal es menos fiable de lo que sugiere la intuición.

Lo mal que se nos da, con las cifras identificadas

Kruger, Epley, Parker y Ng realizaron cinco experimentos sobre el tono en el correo electrónico, y el artículo se cita a menudo con cifras que rara vez dicen de qué estudio proceden4.

En el primero, doce estudiantes agrupados en seis parejas enviaron afirmaciones serias y sarcásticas. Quienes las enviaban predijeron que el 97 por ciento se descodificaría correctamente; quienes las leyeron acertaron en el 84. En el segundo, quienes leyeron los correos detectaron el sarcasmo a un nivel que los autores describen como indistinguible del azar, mientras que quienes escuchaban las mismas frases en voz alta acertaron aproximadamente tres cuartas partes de las veces. Después, tanto quienes enviaban como quienes leían creían haber acertado en torno al 90 por ciento.

Verás el segundo estudio citado como un 78 por ciento previsto frente a un 56 por ciento logrado. Ese par de cifras procede de un resumen de revista y no de la redacción original del artículo, y tres revisiones independientes de este trabajo arrojaron cifras no idénticas entre sí, así que aquí uso la redacción del propio artículo.

Dos cosas que conviene retener. Las muestras son grupos pequeños de estudiantes universitarios de mediados de los 2000, y el estudio nunca se ha replicado directamente con suficiente potencia estadística. Y el mecanismo es el egocentrismo: quien escribe oye el tono sarcástico en su cabeza mientras teclea y no consigue restarlo de la ecuación. He escrito sobre esto por separado en ¿suena borde este mensaje?.

Y el vacío honesto que nadie llena: no existe ningún estudio publicado con personas que ofrezca una cifra de precisión limpia para el sarcasmo escrito con contexto conversacional, comparable a la cifra de nivel de azar que existe sin él. En ese hueco se citan puntuaciones de clasificadores automáticos, y esas miden algo distinto.

Los marcadores que la gente usa de verdad

Thompson y Filik realizaron el estudio de referencia, y las cifras son más concretas de lo que sugieren la mayoría de los resúmenes5.

Los emoticonos aparecieron en el 88 por ciento de los comentarios sarcásticos frente al 51 por ciento de los literales. El guiño y la cara con la lengua fuera eran los principales marcadores de intención sarcástica, reservados casi en exclusiva para el uso no literal. La sonrisa sencilla mostró el patrón contrario: apareció en el 81 por ciento de los elogios literales, y casi nunca en ningún otro contexto.

El dato contraintuitivo: los puntos suspensivos se asociaron con la crítica, el sentimiento negativo y la pausa, no con el sarcasmo en sí. Si lees tres puntos como sarcasmo, el corpus dice que los estás interpretando mal.

No hubo ningún efecto del género ni en el uso de emoticonos ni en cuáles elegía cada persona, lo que refuta una afirmación anterior según la cual los hombres los usan para marcar sarcasmo mientras las mujeres los usan para marcar emoción.

La evidencia neuronal es la parte más llamativa. Weissman y Tanner encontraron que un emoji de guiño irónico producía las mismas firmas cerebrales que la ironía verbal, y la magnitud de la respuesta era mayor cuanto más irónico consideraba cada participante ese emoji6. Un emoji irónico se procesa como una palabra irónica, no como un simple adorno.

El efecto se replica en distintos laboratorios. Un estudio encontró que las personas mayores usaban menos el guiño; uno posterior encontró que los emojis ayudaban por igual a los dos grupos de edad, y atribuyó la diferencia a si las frases base eran ambiguas o no78. Así que la historia sobre la edad depende de los materiales usados, y yo no me quedaría con un único resultado.

El sarcasmo, además, hace algo con el mensaje que transporta. La crítica sarcástica se valoró como menos negativa que la crítica literal, y el elogio sarcástico como menos positivo que el elogio literal9. Amortigua en las dos direcciones, y un estudio complementario que midió la actividad muscular facial encontró el mismo patrón a nivel fisiológico.

Esto es, más o menos, lo que Subtext comprueba cuando lee un mensaje con doble lectura. Si están los marcadores, si las palabras sostienen las dos interpretaciones y cuánto se separan esas dos interpretaciones. Te dirá que un mensaje es ambiguo. No te dirá qué interpretación tenía en mente quien lo escribió, porque nada puede saberlo solo a partir de las palabras, y la investigación anterior explica por qué.

Por qué el contexto marca la diferencia

Hay tres corrientes teóricas, y no están de acuerdo entre sí. Una sostiene que la ironía hace eco de una expectativa previa y señala distancia respecto a ella, de modo que si no puedes identificar qué se está evocando, la lectura irónica se derrumba10. Otra sostiene que quien ironiza finge ser alguien poco sensato, y se espera que la audiencia vea a través de esa pretensión. Una tercera pondera en paralelo el contenido literal, el contexto, lo que sabes sobre quien escribe y cualquier marcador presente, y predice que, cuando el contexto es débil, los marcadores pesan de forma desproporcionada, que es la razón por la que un solo guiño puede darle la vuelta a una frase neutra.

El respaldo empírico de la afirmación sobre el contexto es más débil de lo que sugiere el tono seguro de la mayoría de los artículos. La manipulación experimental directa del contexto compartido en la ironía escrita es escasa. Lo que existe es coherente: en un estudio pequeño, los enunciados no se percibían como irónicos sin algo previo que evocar, y el trabajo con corpus muestra que la gente recurre menos a la ironía, y la marca más, cuando se dirige a audiencias desconocidas.

La versión práctica: el sarcasmo es una apuesta a que quien lee comparte contigo lo suficiente como para ver la brecha entre lo que se dijo y lo que se quiso decir. En una conversación con alguien que conoces, esa apuesta suele salir bien. Con un desconocido, o entre culturas distintas, las palabras tienen que cargar con todo el peso solas, y en la mayoría de los casos no pueden.

Quién lo lee de otra manera

Personas autistas, con matices. Las diferencias de grupo en la comprensión de la ironía son reales en algunos estudios, pequeñas o ausentes en otros, y se reducen de forma sustancial en cuanto se controlan la capacidad verbal y el formato de la tarea. Un metaanálisis constató un efecto global de en torno a g = -0,57, que se reducía o dejaba de ser significativo cuando los grupos se emparejaban por capacidad lingüística básica11. Un estudio encontró tasas de error bajas y casi idénticas entre niños autistas y no autistas en tareas estructuradas, con una brecha que solo aparecía cuando la tarea exigía explicar de forma espontánea por qué alguien estaba siendo sarcástico. Buena parte de la brecha aparente es un artefacto de cómo se formula la pregunta.

Dos hallazgos más cuestionan por completo el planteamiento del déficit. La alexitimia, la dificultad para identificar las propias emociones, se da en torno al 50 por ciento de los grupos autistas frente al 5 por ciento de los no autistas, y predice el rendimiento en el reconocimiento de emociones mejor que el autismo en sí12. Y el trabajo sobre la doble empatía encontró que la información se degradaba más rápido en cadenas mixtas de personas autistas y no autistas que en cadenas formadas solo por un tipo u otro, lo que replantea la pregunta de “¿pueden las personas autistas detectar el sarcasmo?” a “¿quién está fallando en comunicarse con quién?”13.

También merece la pena decirlo, porque los artículos sobre este tema suelen asumir lo contrario: para muchos adultos autistas, el texto es el canal preferido. Una encuesta con 245 adultos autistas encontró que el correo electrónico y los mensajes de texto se valoraban muy bien en muchos escenarios, y que las llamadas telefónicas eran, con diferencia, la opción peor valorada14.

Género. El estereotipo es sólido, pero la diferencia en la comprensión no lo es. Comentarios idénticos se valoran como más sarcásticos cuando se atribuyen a un hombre, y quienes hablan con sarcasmo se juzgan más probablemente hombres. Pero los estudios de comprensión con elección forzada no encontraron ninguna diferencia de género fiable, y tampoco la encontró el estudio sobre emoticonos.

Edad. Se observa cierto declive en la detección espontánea del sarcasmo entre las personas mayores, y los marcadores explícitos reducen esa brecha.

Cuando sale mal

El marco de Byron propone dos sesgos en cómo se interpreta la emoción a partir del texto: los mensajes con intención positiva se leen como planos, y los ambiguos se leen como más negativos de lo que se pretendía15. Es un modelo teórico y no un conjunto de datos, pero su combinación explica un fallo habitual: un cumplido irónico que no se capta suele aterrizar como pasivo-agresivo en vez de como una simple confusión neutra.

La reparación es posible, y se intenta a menudo. En un corpus de 3.750 interacciones de Reddit, las iniciativas de reparación, es decir, alguien señalando que no había captado la intención, se dieron en aproximadamente el 58 por ciento de las interacciones16. En torno al 45 por ciento de esas iniciativas no obtuvo respuesta y quedó sin resolver. Cara a cara, la reparación casi siempre se resuelve. Online se intenta y luego se abandona casi la mitad de las veces. Lo cual es un buen argumento para comprobarlo antes de enviar, en vez de reparar después, y es el argumento sobre el que está construido Subtext.

Lo cual apunta a la respuesta aburrida: si no puedes saberlo, pregunta, y si alguien te lo pregunta a ti, responde.

La etiqueta de sarcasmo

Aquí hay dos cuerpos de investigación distintos, y suelen mezclarse.

El de la informática usa “/s” como etiqueta. Así se construyó un corpus de 1,3 millones de afirmaciones17. Luego, un grupo revisó manualmente 4.334 tuits y encontró que solo el 14,89 por ciento de los mensajes de la categoría etiquetada como sarcasmo eran sarcásticos de verdad18. La gente olvida la etiqueta, la usa de forma inconsistente o la usa con ironía. Una etiqueta no es sinónimo de una verdad de referencia limpia.

El cuerpo de investigación con personas está casi vacío. Los indicadores de tono como /s, /j y /gen se añaden para declarar la intención, y su popularización actual suele rastrearse hasta comunidades online neurodivergentes. Hay abundante material descriptivo y de activismo, y muy poco trabajo revisado por pares que compruebe si mejoran de forma medible la comprensión o si irritan a quien lee. El debate entre quienes dicen que las etiquetas evitan malentendidos y quienes dicen que las etiquetas destruyen la gracia de la ironía es un debate, no un conjunto de hallazgos.

Qué hacer con el mensaje que tienes delante

Fíjate primero en los marcadores, porque el guiño y la lengua fuera son lo más parecido a una señal fiable que existe. Fíjate en cuánta historia compartes con quien te escribe, porque de eso depende la apuesta. Lee los tres puntos como pausa o crítica, no como sarcasmo, porque eso es lo que muestra el corpus.

Si sigue admitiendo las dos lecturas, es que admite las dos lecturas, y quien lo escribió casi seguro que no lo sabe. La evidencia dice que tiene mucha más confianza en que el mensaje llegó como quería de la que debería tener.

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Fuentes

Numeradas en el orden en que aparecen arriba. Cuando una cifra no se pudo contrastar con la fuente primaria, el texto lo indica.

  1. Bryant, G. A., and Fox Tree, J. E. (2002). Recognizing verbal irony in spontaneous speech. Metaphor and Symbol, 17(2), 99 a 119. https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1207/S15327868MS1702_2
  2. Cheang, H. S., and Pell, M. D. (2008). The sound of sarcasm. Speech Communication, 50(5), 366 a 381. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0167639307001884
  3. Bryant, G. A., and Fox Tree, J. E. (2005). Is there an ironic tone of voice? Language and Speech, 48(3), 257 a 277. Véase también Cheang and Pell (2009), Journal of the Acoustical Society of America, 126(3), sobre las diferencias entre idiomas. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/00238309050480030101
  4. Kruger, J., Epley, N., Parker, J., and Ng, Z.-W. (2005). Egocentrism over e-mail. Journal of Personality and Social Psychology, 89(6), 925 a 936. Estudio 1: seis díadas, 97 frente a 84. Estudio 2: 29 díadas analizadas, azar frente a aproximadamente tres cuartas partes. El par 78 frente a 56 procede de un resumen de revista. Nunca replicado directamente con alta potencia estadística. https://psycnet.apa.org/record/2005-15488-002
  5. Thompson, D., and Filik, R. (2016). Sarcasm in Written Communication: Emoticons are Efficient Markers of Intention. Journal of Computer-Mediated Communication, 21(2), 105 a 120. Experimento 1, n = 51; experimento 2, n = 113; base de datos de participantes de Glasgow, no limitada a estudiantes. Financiado por la subvención ESRC ES/L000121/1. https://academic.oup.com/jcmc/article/21/2/105/4161799
  6. Weissman, B., and Tanner, D. (2018). A strong wink between verbal and emoji-based irony. PLOS ONE, 13(8), e0201727. Tres experimentos de potenciales evocados (ERP). https://doi.org/10.1371/journal.pone.0201727
  7. Howman, H. E., and Filik, R. (2020). The role of emoticons in sarcasm comprehension in younger and older adults. Quarterly Journal of Experimental Psychology. Seguimiento ocular (eye-tracking), lectores de entre 18 y 30 años y de 65 en adelante. https://journals.sagepub.com/home/qjp
  8. Garcia, C., Turcan, A., Howman, H., and Filik, R. (2022). Emoji as a tool to aid the comprehension of written sarcasm. Computers in Human Behavior, 126, 106971. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0747563221003010
  9. Filik, R., Turcan, A., Thompson, D., Harvey, N., Davies, H., and Turner, A. (2016). Sarcasm and emoticons: Comprehension and emotional impact. Quarterly Journal of Experimental Psychology, 69(11), 2130 a 2146. Estudio fisiológico complementario en Psychophysiology, PMC4999054. https://journals.sagepub.com/doi/10.1080/17470218.2015.1106566
  10. Sperber, D., and Wilson, D. (1981). Irony and the use-mention distinction. In Cole (ed.), Radical Pragmatics. Con Clark and Gerrig (1984) sobre la pretensión y Kreuz and Glucksberg (1989) sobre el recordatorio ecoico, ambos en Journal of Experimental Psychology: General, 113 y 118.
  11. Kalandadze, T., and colleagues (2018). Figurative language comprehension in individuals with autism spectrum disorder: A meta-analytic review. Autism, 22(2), 99 a 117. Tamaño del efecto según una fuente secundaria, no confirmado de forma independiente. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/1362361316668652
  12. Kinnaird, E., Stewart, C., and Tchanturia, K. (2019). Investigating alexithymia in autism: A systematic review and meta-analysis. European Psychiatry, 55, 80 a 89. Quince estudios; 49,93 por ciento frente al 4,89 por ciento. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0924933818301883
  13. Crompton, C. J., Ropar, D., Evans-Williams, C. V. M., Flynn, E. G., and Fletcher-Watson, S. (2020). Autistic peer-to-peer information transfer is highly effective. Autism, 24(7), 1704 a 1712. Setenta y dos participantes. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7545656/
  14. Howard, P. L., and Sedgewick, F. (2021). Anything but the phone. Autism, 25(8), 2265 a 2278. Encuesta con 245 adultos autistas. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/13623613211014995
  15. Byron, K. (2008). Carrying too heavy a load? Academy of Management Review, 33(2), 309 a 327. Un marco teórico, no un estudio empírico. https://doi.org/10.5465/amr.2008.31193163
  16. Goddard, S., and Gillespie, A. (2025). Conversational repairs on Reddit. PLOS ONE, 20(1), e0316618. Veinticinco subreddits, 3.750 interacciones. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0316618
  17. Khodak, M., Saunshi, N., and Vodrahalli, K. (2018). A Large Self-Annotated Corpus for Sarcasm. LREC 2018. Artículo de congreso; las etiquetas son autoanotaciones. https://arxiv.org/abs/1704.05579
  18. Sykora, M., Elayan, S., and Jackson, T. W. (2020). A qualitative analysis of sarcasm, irony and related #hashtags on Twitter. Big Data and Society, 7(2). 4.334 tuits anotados manualmente. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/2053951720972735